Historia de la plaza

En 1761 se comienza la construcción de un coso circular en el monte del Baratillo en sustitución de la plaza de toros rectangular ubicada en el lugar,  iniciándose un largo periodo hasta su conclusión en 1881. Posteriormente, en 1761, se acomete la construcción por ochavas (equivalente cada ochava a cuatro arcos). Son maestros de obra en esta primera etapa de construcción Francisco Sánchez de Aragón y Pedro y Vicente de San Martín. La fachada interior de la plaza, llamada Palco del Príncipe, se concluye en 1765. Este palco consta de dos cuerpos: la puerta de acceso a la plaza y por la que salen los toreros triunfadores, y el palco propiamente dicho, de uso exclusivo de la Familia Real. Está compuesto en su parte superior por cuatro arcos sobre los cuales descansa una bóveda de media naranja, que en su parte superior está recubierta por azulejos blancos y azules. El grupo escultórico que lo remata es obra del escultor portugués Cayetano de Acosta. El Palco fue realizado en honor al Infante de España, Felipe de Borbón, hijo de Felipe V e Isabel de Farnesio.

En 1786 , se dan por concluidas las obras, aunque sólo se había construido un tercio de la plaza, quedando abierta una panorámica de la Catedral y la Giralda desde la gradería, como quedó reflejado en gran número de estampas de la época. Como se puede apreciar en una de las obras principales expuestas en el Museo del pintor Jiménez Aranda.

Posteriormente se retoman las obras para finalizar en 1881 la construcción de la plaza cerrándose completamente la misma.

Entre los años 1914 a 1915 se reforma el tendido en piedra sustituyéndolo por otro en ladrillo bajo la dirección del arquitecto sevillano Aníbal González. Se construyen de nuevo todos los tendidos con una pendiente más suave.